Museo Nacional de Arte Romano - Mérida

03.03.2026

COLONIA IULIA AUGUSTA EMÉRITA

El emperador Octavio reflejó en su testamento que él mismo compró de su propio peculio tierras para repartir entre los colonos. (A los legionarios no se les permitía casarse).

En la época de Augusto existían tres provincias en Hispania:

1 - Tarraconense (Tarraco)

2- Lusitania (Mérida)

3 - Bética (Córdoba)

Octavio dio la orden a Publio Carisio de crear una colonia para los veteranos que habían luchado en las guerras cántabras (Legio X Gemina y Legio V Alaudae).

La colonia Iulia Augusta Emérita fue fundada en el 25 a. C. y tenía todas las comodidades: teatro, circo, anfiteatro, templos, dos foros, etc. En el s. XV se convirtió en la capital de Lusitania y en el siglo IV fue la capital de la Diócesis de Hispania.

Los edificios en Mérida son copias exactas de los de Roma. En el subsuelo hay una perfecta conducción del agua. Mérida se convirtió en el principal lugar de peregrinación durante la época visigoda, antes de que lo fuese el Camino de Santiago. 


En el s. XVIII se creó un "Jardín de Antigüedades" en un convento para salvaguardar algunas piezas romanas y visigodas. Actualmente, es un parador de turismo. En aquella época todavía no había conciencia de protección de patrimonio en sí, de hecho, se construían casas utilizando elementos arquitectónicos romanos. Por ejemplo, las columnas del Templo de Diana se podían divisar en las fachadas de algunas casas nobles. También se destruían muchos mosaicos cuando se iban a realizar algunas obras en casas de particulares para que no se las paralizaran. Esto también lo he visto en Sevilla y una figura destacada fue la Condesa de Lebrija. Se dedicó a comprar todos los mosaicos y piezas que aparecían en excavaciones para salvaguardar ese patrimonio en su propio palacio.

La Guerra de la Independencia hizo mucho daño en Mérida. Se destruyeron conventos, archivos y varios monumentos. Este hecho supuso el punto de inflexión para movilizarse y proteger el patrimonio que les quedaba. Se decidió crear el Museo Arqueológico de Mérida en 1838, pero solo se reducía a dos salas en el antiguo Convento de Santa Clara.

Si hay dos personas de relevancia en la odisea del rescate del patrimonio de Mérida son: J. R. Mélida y Maximiliano Macías. Trabajaron juntos para realizar las excavaciones pertinentes.

En 1975 Mérida cumplió 2000 años y se crea por Decreto el Museo Nacional de Arte Romano. Sáenz de Buruaga, otra figura importante en el proceso del museo, consiguió que tuviese su espacio propio en el Solar de las Torres, ya no tenía que compartir salas en el convento. Las obras comenzaron en 1980 y en 1986 se inauguró. Su arquitecto, Rafael Moneo, fue el primero en conseguir el premio Nobel de arquitectura (Premio Pritzker).

La altura de los 9 arcos del museo es la misma del Arco de Trajano que hay en la ciudad, tiene alrededor de unos 14 - 15 metros.