MUSEO NACIONAL DEL ROMANTICISMO, Madrid

El Museo Nacional del Romanticismo es uno de mis museos favoritos. Se encuentra en Madrid. En el año 2024 cumplió cien años. Representa el estilo de vida del siglo XIX. Una de las piezas más macabras que podéis encontrar es la pistola con la que se suicidó Larra, aunque él no murió en este palacete, su familia donó el arma. Larra destacó en este periodo como un gran articulista y escritor. En el siglo XIX tanto los duelos como los suicidios se convirtieron en señas de identidad cultural del movimiento romántico; se le conoce como "el mal del siglo". Muchos jóvenes preferían morir a vivir en una sociedad mediocre.
Tengo que destacar algunas obras de gran interés como el "San Gregorio Magno", de Goya; "La Virgen del Jilguero", de Rafael Tegeo; un retrato de "Isabel II", de Madrazo; "Niños jugando con un carnero", de Esquivel; "Sátira del suicidio romántico", de Alenza. Se conservan también objetos relevantes como una sombrilla, que fue un regalo de Alfonso XII a la reina Mercedes o dibujos de Bécquer, entre otros. Se exhiben imágenes de una fiesta romántica que tuvo lugar en 1949 en los jardines del museo para conmemorar la llegada a España de Ramón Gómez de la Serna.
Rafael Alberti fue director de este museo tras la Guerra Civil, es un dato que me parece curioso.
Una de las salas del Museo Nacional del Romanticismo se llama "boudoir", era el espacio dedicado a las labores de las mujeres; bien para recibir visitas, bordar, leer, etc. En el siglo XVII, como comenté en otra publicación, la sala dedicada al espacio de las mujeres se denominaba "estrado". De hecho, en el Museo Casa de Cervantes, en Valladolid, queda bien retratado este espacio. Otra de las estancias es el Jardín del Magnolio, que pertenecía al Marqués de Matallana, el dueño oficial de este palacete antes de ser convertido en museo. El palacio es de estilo neoclásico y alberga unas 26 salas.
El Marqués de la Vega Inclán fue el artífice de la creación de este museo, al igual que del Museo del Greco y el Museo Casa de Cervantes. A él le debemos la creación del turismo cultural. Fue precisamente en este palacio donde se instaló la Comisaría Regia de Turismo.

