Pintura

La cultura y el arte siempre han estado supeditados a los poderes estamentales. Esta imagen refleja la consonancia entre la creación y la relación con la monarquía. Los reyes a lo largo de la historia han requerido de un pintor de cámara de confianza para que reflejase sus victorias en el campo de batalla, como es el caso, por ejemplo, de "La rendición de Breda", de Velázquez.

También para conservar los retratos reales o de tipo ecuestre, que predominaron en la etapa del barroco, principalmente. Dejaron un legado para la historia, del que ahora podemos ser partícipes en los museos estatales de muchas de las colecciones reales. Isabel I de Farnesio o Felipe II eran muy cultos y gracias a su labor como mecenas del arte, se conservan verdaderas joyas de los grandes pintores de fama mundial en España. Los pintores de cámara se convirtieron en verdaderos consejeros de los monarcas, fueron influyentes. Felipe IV, por ejemplo, no permitía que otros pintores le retratasen en ausencia de Velázquez. Goya también tuvo una gran relación con Carlos IV, en cambio, su tensión con Fernando VII le obligó al exilio.
Isabel la Católica también tuvo un pintor predilecto, Juan de Flandes era su favorito. Me gustaría destacar a Alonso Cano, de la escuela granadina, que fue el arquitecto de la fachada de la Catedral de Granada y profesor de dibujo del príncipe Baltasar Carlos, hijo del rey Felipe IV. Sí, Alonso Cano fue el "Leonardo Da Vinci" español. Destacó como escultor, arquitecto, pintor y diseñador. Casi nada. También hubo mujeres en la Corte española, tengo que mencionar a la "Roldana", de la escuela sevillana, Luisa Roldán fue escultora de la Corte de Felipe IV. Y Sofonisba Anguissola, (alumna del gran Miguel Ángel), una pintora que destacó con sus obras bajo el mandato de Felipe II.
El suegro de Velázquez, Francisco Pacheco, fue nombrado censor por la Santa Inquisición para que vigilase la temática de los cuadros y siguiesen la doctrina apropiada de la Iglesia. Me sorprendió bastante este dato. Un hombre que tenía su propio taller en Sevilla, profesor de Velázquez y Alonso Cano, entre otros pintores magistrales, se dejó llevar por esta cuestión. También influyó que la monarquía tenía poco dinero en el siglo XVII debido a las continuas guerras y la Iglesia aprovechó esta situación para encargar edificaciones solamente de tipo religioso. De hecho, Madrid se llegó a convertir en ciudad-convento.
(Como curiosidad, cuando veáis en la esquina derecha inferior de un cuadro una flor de lis de color blanco, eso significa que Isabel I de Farnesio adquirió ese cuadro para su colección). Actualmente están en el Museo del Prado.
*Raphael Mengs fue el pintor predilecto de Carlos III, aunque en la imagen aparezca Van Loo (este fue ocasional).

