Robos históricos

El robo que inspiró a Picasso

A principios del siglo XX, en 1907, se robaron dos cabezas ibéricas del Louvre (Las cabezas del Cerro de los Santos). En concreto, se trataba del secretario del poeta Apollinaire, Géry Piéret. Curiosamente, se las vendió a Picasso, que decidió guardarlas en su armario. Estas piezas fueron el motivo de su inspiración para llevar a cabo una de sus obras más destacadas: "Las señoritas de Avignon, que se encuentran en el Museo Moma de Nueva York. En sus rostros se aprecian las similitudes con las esculturas.

Cuando Picasso se enteró de que se trataba de una compra ilegal, las devolvió.

El robo que cambió la historia de la Mona Lisa

La Mona Lisa alcanzó fama mundial tras el robo que sufrió en el verano de 1911, ya que apareció en la prensa internacional. 

Peruggia se empeñó en devolver una obra a Italia de las muchas que había en el museo del Louvre y la que escogió fue esta. Descolgó el cuadro y le quitó el marco. Salió por la puerta y se paseó en autobús con la obra sin que nadie le llamase la atención. Los investigadores llegaron a sospechar hasta de Picasso. El robo salió en todos los periódicos del mundo.  

La Mona Lisa es la mejor obra custodiada con tres capas de cristal blindado. Hay 1300 vigilantes de seguridad en el museo del Louvre, cuando solo había 13 en 1911. 

Peruggia ocultó el cuadro en el armario durante dos años. Tras ese tiempo, apareció una pista sobre el paradero del cuadro. Peruggia le envió una carta a un merchante y le ofreció la obra original de Leonardo Da Vinci, pero lo arrestaron en su apartamento tras descubrirlo. Poco después lo dejaron en libertad sin cargos.