Casa-Museo Colón (Valladolid)
El aprendizaje que he obtenido en estos días que he visitado Valladolid ha sido de lo más enriquecedor. Ya no solo con la visión de una turista, sino de alguien que quiere dedicarse al sector cultural y observa detalles como señalizaciones, iluminación, climatización, atención al visitante, cartelas, personal, etc. La teoría no nos prepara para afrontar el día a día, y el trabajo de campo es el que te da las claves para mejorar y reflexionar sobre lo que no harías o mejorarías. Iré desgranando cada museo, monasterio, iglesia, palacete, y lugar que he visitado, pero voy a comenzar por un museo que visité en el último momento antes de mi regreso, y fue el que más me sorprendió. Sería muy fácil hablar de Gregorio Fernández, de los retablos de Alonso Berruguete y las obras inmensas que brillan con luz propia en el Museo Nacional de Escultura, pero empezaré por la Casa - Museo de Colón. Es el museo más interactivo, cuidado, bien señalizado y hasta divertido, que he visitado, no solo en Valladolid, a día de hoy.
El museo te invita a conectar con él desde que cruzas las puertas y escuchas de fondo el romper de las olas como si navegaras con el propio Colón. La iluminación es magistral y la climatización, perfecta. ¿Por qué recalco esto? Porque he pasado verdadero calor visitando algunos monumentos (en el interior), en edificios públicos que gestiona el propio Ayuntamiento. Mi máxima solidaridad con esos trabajadores que soportan altas temperaturas en un lugar que debería ser de disfrute y un templo del arte y la cultura. Yo observaba a los turistas irse rápido de las plantas que se encontraban en niveles superiores. Pero este no es el caso, por eso quería empezar con este museo, porque fue perfecto en todos los aspectos.
¿Para quién lo recomiendo?
Para todos los públicos. Los niños pueden jugar poniendo sus manos sobre ciertos objetos para iluminar pantallas con imágenes de la historia, además, hay proyecciones en las paredes. Cuando entras a una sala el altavoz narra de forma divertida, llamando tu atención, piezas que se iluminan si pulsas los botones e incluso una especie de pozo, que me recordó a la escena de la película 'La Comunidad del Anillo', cuando Frodo se asoma y vislumbra el futuro que les aguarda si Sauron vence en la batalla final. Pues bien, en la tercera planta hay un pozo que te cuenta varias escenas si seleccionas lo que quieres ver. Mientras tanto, ya estás escuchando los tambores de la sala contigua que alberga una colección de piezas procedentes de los países conquistados en América. Cada sala te va enlazando a la siguiente con sonidos, iluminación, pasillos ilustrados con figuras históricas y frases de sus protagonistas. Hay ascensores y baños en cada planta, al igual que rampas. El recorrido está señalizado totalmente en dos sentidos, es imposible desviarse (remarco esto porque a veces no sabes si has pasado por esa sala, o dónde está la salida o si puedes pasar por una puerta) ¡Importantísimo el tema de la señalización!
Me hizo mucha ilusión ver una réplica de la primera carta náutica que incluye América, realizada por Juan de la Cosa en 1500, acompañante de Colón en sus dos primeros viajes (la original se encuentra en el Museo Naval de Madrid). También están las copias de los documentos que revelan el pacto entre los Reyes Católicos y Colón, así como su testamento. Los documentos originales están en el Archivo General de Indias, en Sevilla.
-La entrada cuesta 2 €.
-Colón murió en Valladolid, pero no en este edificio, sino en un antiguo convento ya desaparecido.
(Sus restos se encuentran en la Catedral de Sevilla, al igual que los de su hijo).
